3.9.10

Capítulo I

Era una mañana gris, y pasito a pasito, andaba Chicalluvia por el borde de la acera, haciendo equilibrios y con los brazos estirados pareciendo un avión. Lucía una camiseta de punto de manga larga blanca, una falda por encima de la tripa y unas bailarinas bonitas.
Se paró frente a una cafetería nueva que habían inaugurado la semana anterior. Tenía un aspecto antiguo y bonito a la vez. Dudando por unos segundos, finalmente, decidió entrar.
Barrió la cafetería con una mirada. Había poca gente, por lo que estaría bien pasar la mañana allí. Se sentó en una mesa para dos junto a la ventana y un camarero con aspecto tímido se dirigió a ella con una pequeña sonrisa:
- Buenos días, ¿qué quieres tomar?
- Hola, buenos días. Un té de naranja, por favor –sonrió.
- Un té de naranja, perfecto, te lo traigo en un minutito. –y anotó el pedido de Chicalluvia. Vaya, qué día tan triste hace hoy, ¿verdad? –dijo, mirando por la ventana.
- A mi me gustan estos días, la verdad es que a no me parece que sean tristes, sino todo lo contrario. Hace frío y una se siente bien al salir a pasear.
- Es cierto, se está genial en la calle, sólo que a mi me gustan más con un poco más de sol.
Se quedaron mirando con una gran sonrisa. Los ojos de ambos tenían un gran poder de atracción y se quedaron en silencio varios segundos.
- Ehm, ahora…ahora te traigo el té de lavanda… -dándose la vuelta.
- ¡Disculpa, disculpa! Té de naranja, de naranja. Que te…te has…equivocado…no de lavanda… -dijo Chicalluvia, bajando la mirada.
- Ay sí, de naranja. Discúlpame tú –y se fue avergonzado y sonriendo a la vez.

1 comentario:

  1. Con ojos así uno se olvida de todo lo demás :)

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