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9.10.12

mi pequeña I minúscula

El aire de la cocina olía a café. Mi pequeña I minúscula untaba con mantequilla las tostadas que hacía treinta minutos que habían sido despertadas por tostadora. Lo hacía con delicadeza y cariño, como cuando un anciano encuentra recuerdos en su desván. Éste era un otoño caluroso, pero no por eso dejaba de beberse el café a sorbitos de lo tan ardiendo que estaba. Vivía en un pisito para más de dos personas, pero actualmente disfrutaba de su soledad. Quién sabe si alguien vendría la próxima noche. Lleva horas leyendo una historia inacabada y espera que la autora le cuente el final. El amanecer le ha dado los buenos días, pero ahí está ella, arrastrando las horas de sueño con sus mechones largos y ondulados, acompañada de un desayuno delicioso esperando leer algún que otro final.

10.3.11

(nudos en el estómago que no te dejan dormir)

En ése instante se me hizo un nudo en el estómago. Probablemente era el nudo en el estómago más grande del universo. Qué digo, ¡más que el universo! Quise arrancarlo pero no pude. Sólo resbalaban lágrimas desde el hondo de mis ojos, y mírame, ahí estaba yo, solita con mi nudo, intentando calmarlo con palabras bonitas para que no hiciera más daño.

9.1.11

(un caballo y un gato se han dado mimos y se han mirado con cara de amor)



gracias infinitas a Blanca por concedernos a mi y a chicalluvia el premio al blog más dulce. y a todos vosotros, por estar ahí :)

31.12.10

chicalluvia y yo os deseamos un feliz 2011, un año lleno de sueños, ilusión, emociones, lágrimas de felicidad y todas esas cosas bonitas.



23.12.10

y es que con sólo observarle, era feliz. solamente con eso, era feliz.



(chicalluvia os manda pastelitos de navidad para que os endulcéis mucho durante estas fiestas).

1.11.10

(a mi pez de colores le gusta nadar bonito)




(dice chicalluvia que volverá en unos días, que sabe que tengo muchas cosas por hacer y que pronto encontraré un ratito para contar historias suyas)

25.10.10

recuerdos


y fue justo ahí, justo en ese preciso momento, cuando mis lágrimas saladas viajaban hacia un destino infinito por las mejillas de mi cara. mis pulmones, mi corazón y mi alma cantaban una fabulosa melodía que bastante tiempo después, no puedo dejar de tararear.

(recuerda que tengo un gran mundo interior)

puedes ver la fotografía en grande aquí, si quieres

12.9.10

(tengo una mezcla de sonrisa de elefante y lágrimas de cocodrilo)

1.9.10

(septiembre ha llegado y consigo, mis ganas de fríofrío)

30.8.10


(me gustan las tardes de verano pensando que estoy en invierno)

10.8.10

imaginé cómo era la melodía


La brisa de mar me acariciaba los cabellos y la piel. Imaginé cómo sonaría la canción de Kafka en la orilla del mar, y me inventé una suave melodía. Era fantástica, maravillosa.
El agua se filtraba por cada uno de los poros de mi piel, y mientras avanzaba hacia el profundo mar, levanté mis brazos al son de la canción. Se balanceaban, como las olas que me atravesaban el pecho. Fui avanzando lentamente, con los brazos en el aire, hasta que de repente, me hundí.

5.8.10

historia de los pececillos que querían volar


Coleteando como cada segundo que pasa en esa circular pecera, los pececitos daban miles de vueltas sobre sí mismos, hasta que uno de ellos dijo que ya estaba cansado de tanto coletear, que quería hacer algo más divertido, que siempre hacían lo mismo. Durante unas horas estuvieron pensando qué podían hacer para pasarlo en grande, y mientras lo hacían, un diminuto pajarito se posó sobre el borde de la pecera observándolos. Los peces se preguntaron qué era ése animalito, con eso tan triangular en medio de la cara y con una voz tan aguda que les dolían las escamas.
Los pececillos vieron cómo el pájaro salió a volar después de haberlos observado unos minutos, y ya supieron qué hacer. Querían volar.
El animalito se percató, y decidió dar la vuelta con sus alitas de pajarillo. Éste, con un silbido perforador de orejas llamó a algunos amigos suyos que también sabían volar y entre siete u ocho pájarillos consiguieron transportar la circular pecera hacia el cielo. Sí, los pececillos estaban volando. ¿Quién dijo que los peces no pueden volar?


(puedes ver la fotografía en mejor calidad en mi flickr)

31.7.10

(tengo un pececito de color naranja que nada bonito. se llama Ren y me quiere mucho muchito)

28.7.10

lágrimas que llenan riachuelos.


Rebuscó entre los cajones con el fin de encontrar una cajita pequeña, diminuta. ¿Para qué la querría? Arrancó un trozo de hoja de su cuaderno rojo, y con el primer bolígrafo que encontró escribió “te odio”. La desesperación entró en su vida. No entendía el por qué, ni el cuando ni el cómo. No dobló el papel con delicadeza, lo guardó dentro de la cajita, y con una llave dorada la cerró. Después se dirigió al bosque con la cajita entre las manos, corriendo, como si huyera de algo. Unas pequeñas piedras que se encontraban junto al riachuelo la hicieron tropezar, haciéndola caer, y se hirió las rodillas. Le sangraban, le dolían, lloraba de dolor. Lloraba con todas sus fuerzas, era un dolor insoportable. Por un instante paró de llorar, y sentía rabia, rabia de toda la falsedad, de todas las mentiras y de todo en general. Y con la cajita entre las manos la lanzó lo más fuere y lejos posible del riachuelo. Se la quedó mirando unos segundos hasta que desapareció.

26.7.10

*

a veces se me ocurren pensamientos extraños que no sé cómo expresar con mis palabras.
quizás recurrir al alcohol sea la mejor solución. no borra pensamientos infinitos pero sí por tiempo limitado.

17.7.10

*



(hoy es mi feliz cumpleaños. +18)

7.7.10

*

(ahora entiendo cuando me dices que te abrazas los huesecitos y te das mimos para no romperte por dentro)

28.6.10

no tengas miedo, pequeña.


Corrió con todas sus fuerzas hasta quedarse sin aliento. Esta vez se refugió dentro de su gran y aparatoso armario de la habitación del final del pasillo. Cerró la puertecita y se hundió en la oscuridad, dobló sus rodillas y apoyó la barbilla en ellas. Se las apretó con mucha fuerza deseando que terminara aquello. Sólo podía esconderse allí. Estaba sumergida en la oscuridad, y la única que podía hacer que se viera un poco de luz era ella misma. Mientras intentaba calmarse, cerró los ojos y se despertó.

24.5.10

a tiempo (y con suerte)


Menos mal que se dio cuenta a tiempo. ¿Cómo podía haber estado tan ciega y haberse dejado llevar durante todo este tiempo? Aún sigue sin comprenderlo, intenta buscar el motivo. Todos le habían mentido. Todos eran como un gran enemigo, un gran gigante, como un propio armario en el que habían miles de cajones todos ellos engañados, cajones llenos de telarañas, oscuros y fríos, malos como el dolor. Sólo querían aparentar, llevaban una vida no-lógica, una vida-muerte. Se ponían a prueba, masoquistas. Eso pretendían.

17.5.10

*


guardo sueños y magia en los bolsillos.